Te escogí, te agarré con ganas,
te quité el vestido de un tirón, sin pensarlo un instante.
Te lambí despacito, te saboreé enterita,
te puse en mi boca y te probé todita.
Tu sabor me volvió loco, agua en la boca,
sigo probándote porque tú me enloqueces, mamacita.
Mami rica, mami dura,
no paro de comerte toa la noche... ¡ay!